jueves, 30 de enero de 2014

Reseña de Manifiesto asténico de Eloy Sánchez Guallart en la revista Literaturas.com




Manifiesto asténico

Por José Antonio Olmedo López-Amor
/ Autor: Eloy Sánchez Guallart
Género: Poesía
Editorial: Urania ediciones
Número de páginas: 86


portada manifiesto_astenico

Natural de Castellón, Eloy Sánchez Guallart (1963) es uno de los miembros de la tertulia poética castellonense El Almadar y colabora habitualmente con sus textos en su revista Azharanía. Ha participado en las antologías de varios autores Poetas del 15M (Séneca, 2011) y Arando versos (ACEN, 2012). Sánchez Guallart debuta en la poesía con Manifiesto asténico que se enmarca como una ópera prima pionera en la colección Astrolabio, coordinada por la poeta y editora Amelia Díaz Benlliure.

El título del poemario puede abocarnos a equívoco, ya que la astenia reflejada en él no hace justicia con el corpus final tras su lectura, la vigorosidad, el tratamiento colorista o su riqueza de imágenes no me permite aceptar que el conjunto sea un manifiesto escrito desde el decaimiento o la debilidad, sino más bien lo contrario, intuyo que está escrito desde una fuerza interior que se rebela contra todo ello, aunque no por ello está exento del desencanto que proporciona ser consciente de la realidad que nos rodea.
Los temas centrales escogidos por el poeta castellonense para vehicular su discurso son el amor, el ser humano y el tiempo, pero abordados cada uno desde las más variadas lecturas y gradación de hondura que su versatilidad como cantor y filósofo le confiere.
El libro está dividido en tres bloques y para diferenciarlos utiliza fragmentos de otro cantor y filósofo legendario como es Leonard Cohen, fragmentos que dicho sea de paso podrían haber sido traducidos al castellano. El primer bloque abre el fuego con una estrofa de la canción “Suzanne” que fue la más popular del disco en que se publicó y una de las más famosas de su carrera, The Songs of Leonard Cohen (1967), no por casualidad este disco es la ópera prima del autor canadiense que provenía de la literatura -ya había escrito dos novelas y cuatro poemarios- y se lanzaba al mundo de la música a la edad de 33 años. Son tantas las analogías que Sánchez Guallart encuentra en Cohen que el poeta de Castellón decide separar cada bloque de su poemario con fragmentos de canciones del genio autor de The Partisan.

El primer poema del libro lleva por título “Poética” y no en vano al mismo tiempo que inaugura la aventura en sus versos el poeta trata de justificar las motivaciones de su escritura, un envite en el que podemos entrever tanto los temas capitales de sus preocupaciones como el patológico e impulsivo mecanismo que lo lleva a escribir casi en legítima defensa, planteamiento que ya compartiera otro excelente poeta valenciano como es Sergio Arlandis en su obra Caso perdido (Renacimiento, 2010).
El poemario abarca un espectro muy amplio tanto en léxico como en puntos de vista del yo lírico, en el lenguaje por ejemplo encontramos desde lo sórdido y casi ordinario hasta lo más culto y refinado, pasando por una supresión de artículos y preposiciones, así como un espíritu neologista que no ocultan una búsqueda estética y convierten la lectura en ocasiones -posiblemente alambicada para algunos- sofisticada e impactante. También observo un uso anárquico de las comas y las asonancias, rasgos que exigen cierta entrega por parte del lector y que además confirman una concepción ultra liberal de un versolibrismo desatado que busca nuevos caminos, algo muy de agradecer en estos tiempos en los que para mucha gente está todo dicho en la literatura.

En la página 34 encontramos el poema titulado “Valentine´s day” y una de sus estrofas dice así: “…talle frondoso en tarro esencial/volcánica flor hierática altiva/en formas sinuosas ondulas tu ser/capicúa guía deseo inalcanzable”. El agrupamiento de sustantivos y adjetivos dan buena cuenta de lo intenso de la lectura, una sucesión de imágenes, de sabores, de colores en espasmódica vorágine de sucesos y de formas.
En la pagina 56 se encuentra el poema titulado “Mediodía” quizá sea una apreciación mía pero encuentro en estos versos la misma cadencia que en la letra de una canción, por lo que intuyo cierta vocación de músico en Eloy, una inquietud que -de ser cierta- sin duda le beneficiaría a la hora de componer poemas: “Soy un flamenco rojo en la cocina, /aquel estúpido que todavía no emigró, /soy el último habitante que declina/los verbos del fútbol y el bar. /Así se dispone en los bandos que cuelgan/de las esquinas de plomo en esta puta ciudad”. La acólita visión descarnada de un mundo que acompaña a aquel que no lo asume no es cinismo ni crítica sino un lenguaje fundado contra la tiranía sistémica que instaura en los corazones tanta desazón como inhumanidad. “Tanta moneda en el centro de las apáticas vidas…” “Tantos números venciendo la lágrima en un desahucio…” “La horma se ha hecho sistema/y agrieta la calidad del ser que abrió…”. El poeta se indigna ante un panorama desolador, el escenario del urbanita del siglo veintiuno, no entiende el estatismo, la vida autómata, y hasta se cuestiona la utilidad de la poesía: “Tantos árboles huérfanos de abrazo/y tan poca/la utilidad de un poema”. Es lícito cuestionarse hasta la validez de nuestro silencio, es comprensible que nazca la desconfianza cuando lo demás no acompaña, somos humanos, por eso son necesarias las “Proposiciones”: “Provoquemos el acto, /una fugaz rebeldía, /las manos/que encienden/e incendian/el páramo ciego”. Revulsivo, fiscal acusador, díscolo sublevado, la audacia como autor de Eloy inquieta y atenaza al pensamiento, incita al movimiento y su dinámica. A lo largo de los 53 poemas que componen este libro vamos conociendo la historia no contada por su autor, el estigma del amor, la angustia por lo efímero de estar vivo, influencias musicales, como también influencias cinematográficas, si bien en ocasiones esas influencias se delatan textualmente en títulos como “Habitación con vistas” o “Del tiempo sin retorno o la conciencia del Replicante” hacia filmes -tan dispares- de Ivory o Scott respectivamente, también lo hacen sutilmente en descripciones muy gráficas dignas de una cultura audiovisual, se muestran perspectivas narradoras ubicadas con la misma precisión que colocaría sus aparatos un director de fotografía. Hay guiños en sus versos a autores clásicos como cuando dice: “Espinas como labios…” o a películas míticas de géneros mucho más explícitos: “Tras la puerta verde…” “Quiméricos inquilinos…” aunque debo confesar que mi intuición me dice que su criterio artístico le hace inclinarse más por el género de la ciencia ficción, no por nada es autor desde el año 2008 de un blog que lleva por nombre “Lágrimas en la lluvia” cuyo título hace alusión al magnífico monólogo interpretado por el actor Rutger Hauer en la secuencia final de la película “Blade Runner”, un clásico que sin duda ha influido en este autor.

En la página 73 encontramos el poema titulado “El poema que escribo” donde el poeta se sincera con sus lectores en su afán por atisbar nuevos senderos en el lenguaje construido con palabras y confiesa tanto su necesidad de afirmarse como disidente gramatical de una mayoría aborregada -cronopio- como su verdadera naturaleza de autor-canal más que autor-caudal. Lo ajeno de la inspiración nos nombra cauces de argumentos que no entendemos, Eloy acepta ese sometimiento de orden natural pero no pierde la esperanza de intentar introducir sus cláusulas para mejorar las condiciones de ese contrato leonino: “El poema que escribo/se enzarza en las esquinas, /con ira costurera/gruñe su condición disidente/ajeno a los modismos/a los pies de la manada”.

En definitiva Manifiesto asténico es un viaje por las entrañas de un nuevo poeta que ofrece buenas formas y buenos contenidos, un poeta que no redunda en lo ya leído sino que con valentía aspira a encontrar nuevas vertientes, algo que lo destaca de una gran masa tradicionalista que comercia con monas vestidas de seda tan héticas como pergeñadas. Espero que en el futuro podamos hablar de Sánchez Guallart como uno de los benefactores de esa raza en peligro de extinción que son los verdaderos poetas.

http://www.literaturas.info/Revista/2014/01/manifiesto-astenico/


lunes, 27 de enero de 2014

Presentación de Azharanía nº 5 en El Convent espai d'art de Vila-Real



El viernes 24 se presentaba en Vila-Real el nº 5 de la revista poética Azharanía, actividad con la que se iniciaba el ciclo Tiempos de Poesía que acogerá El Convent espai d'art los viernes 31 de enero y 7-14-21 de febrero.

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Poesía y escultura se dan la mano en "A Tiempo", la exposición del artista Marcelo Díaz en El Convent, espai art, que los viernes de enero y febrero ha programado una serie de actividades y recitales con la poesía como protagonista. La programación Tiempos de poesía se iniciará mañana viernes, 24 de enero, con el recital de Tertulia El almadar, al tiempo que se presentará el número 5 de la revista de poesía Azharanía, que edita la propia tertulia, con Mariela Diego, Marcelo Díaz, Pedro Gómez, Amelia Díaz Benlliure, Eloy Sánchez Guallart, Mónica Serra, David Cebrián, Rosario Raro, Lluisa Lladó, Carlos Martínez Piqueras, Ferrán Garrigues, Petra Dindinger y Enric Serra.
Las actividades poéticas continúan los siguientes viernes mientras permanezca abierta la exposición, con la siguiente programación: 
Viernes 31 de enero
Poetas de Castellón: Rosa María Vilarroig, Miguel González Sanchís, Alberto Pérez Sábada, María Roca Guía, Emilio Sáez Soro
Viernes 7 de febrero
Poetas de Valencia. Tertulia poética Caudal y otros: Víctor Gómez, Laura Giordani, Arturo Borra, Eddi Bermúdez, David Trashumante
Viernes 14 de febrero
Poetas de Barcelona. Poetas de El Laberinto de Ariadna: Anna Rossell Ibern, Amalia Sanchís, Carmen Tere González, Josep Anton Soldevila (Premio Vicent Andrés Estellés de poesía 2012)
Viernes 21 de febrero
Poesía en valenciano: Marc Granell, Vicent Berenguer, Manel Pitarch, Susanna Lliberós, Jacinto Heredia, Reis Lliberós, Vicent Jaume i Almela y J. Lluis Abad










domingo, 26 de enero de 2014

Presentación del nº 5 de Azharanía en la Universitat Jaume I




Con Rosario Raro como anfitriona, dentro de las actividades del Curso de Escritura Creativa en la Universitat Jaume I, la Tertulia El almadar presentó el número 5 de la revista poética Azharanía que tiene esta vez como lema la educación.









viernes, 24 de enero de 2014

Azul.lejos, primer poemario de Llüisa Lladó











Castellón 17 de diciembre de 2013

AZUL.LEJOS / LLUISA LLADÓ

Ayer tarde, con una gran afluencia de público, y de la mano de la editora Amelia Diaz Benlliure, tuvo lugar en la Libreria Babel de Castellón la presentación del primer poemario de la poeta Lluisa Lladó: Azul.lejos ... (Parnass Ediciones).

Fue sin duda un acto emotivo y que reunió amigos, poetas y curiosos, en torno a esa pequeña fiesta que siempre debe de ser un parto consumado: el ofrecer y compartir un nuevo ser (en este caso un libro de versos).

De un tirón, pocas veces lo hago y seguro de una nueva lectura más detenida, al llegar a casa y de madrugada me embarquè en la travesía de este viaje, que es sin duda el poemario de esta mujer-maravilla.

Quien conozca poco o mucho su poesía, sabrá que Lladó es capaz de humanizar todo aquello que nos rodea. Para ella el concepto máquina dista mucho de lo antinatural o del objeto estático. Cualquier electrodoméstico, cualquier planta, cualquier pared o mausoleo para ella puede hablar, hacernos cómplices del mundo incomprensible en el que nos difuminamos con nuestras obsesiones, nuestras emociones y nuestras prisas.

He dicho que Azul.lejos es un viaje entre dos tierras. Allí, en el ancho mar de las emociones, en ese océano propio que Llüisa nos recrea, nace la voz de una mujer valiente, directa, aparentemente sencilla, digo aparentemente, porque esa sencillez de forma esconde en el transfondo el latir de una voz inimitable y singular.

Reseño uno de sus poemas, que tal vez sin que Lladó lo sepa, en mi opinión, la resume como un desnudo fotográfico. Junto al lenguaje desenfadado y cotidiano de los poemas, apoyándose en giros inesperados, en batallas de sexos inacabadas, en melancólicos cantos exhaustos de distancia inamovible, nacen poemas como estos:

FLOR DE LOTO

I

Las geishas no sentimos,
solo amamos.

Extendemos los brazos
con ataduras sierpes.

Y viajamos extraviadas
tras los barcos como las medusas.


O también:


AEROPUERTO
(fragmento de una parte del poema)

Aeropuertos, estaciones y embarcaderos...

Nunca encontré a Tom
Pero si una vez en el de Málaga,
Una princesa Errante,
Ida por el síndrome de Ulises,
sin vuelta
y al revés
Que me partió el alma.



Es en ese plano cuando su poesía, en mi opinión se hace grande y maravilla. Cuando Lladó sublima su estado personal desde lo intimo e intransferible. Bien lo dice en uno de sus poemas. SOY ADICTA:CONSUMO POESÍA. Bendita adición la que propone una nueva mirada de las cosas y busca adeptos para cambiar el mundo que nos rodea, empezando por ella misma.

Lo repito: Azul.lejos es un viaje. Y me sorprende que la melancolía, que bien hubiera podido ser su leit-motiv, se vea sobrepasada por ese estilo singular de la poeta.

Hay tanto por decir y tanto de presagio en la primera obra de un artista. Quizás a lo primerizo se le pueda pedir muchas y otras cosas. Se le pueda tildar siempre de inexperiencia o de osadía, pero no es ese el sabor que estos poemas dejan en mi alma.

Porque la poesía de Lladó es otra cosa. Son imágenes escritas, desnudos libres de pornografía, transpiraciones de pulsaciones cotidianas, que su voz convierte en algo nuevo, que muchas veces con nuestros quebraderos de cabeza olvidamos: la vida soprepásandonos a cada segundo.

La vida bulle y salta por todas partes en este librito y como un maremoto de amor y desamor, de alegría y cinismo piadoso, de lucha y de combate femenino y humano, seduce nuestra alma y logra que respiremos salvados, entre dos tierras por una pequeña isla.

Azul.lejos es una Itaca entre vaivenes y sobresaltos. Entre sinceridad y armonía desquiciada.

Porque el valor en todo lo que hacemos siempre suma. Y decir algo que viva y nos reviva no es fácil sin caer en el artificio o en la máscara. Nada más lejos lo que ocurre en esta poesía. De la sinceridad. De la valentia.

Enhorabuena Llüisa.

Gracias por abrir otra trinchera para plantar cara a la vida , al desafío cotidiano, en la que perplejos los poetas y los seres humanos, nos vemos envueltos cada día.


Joan Pinardell


lunes, 21 de octubre de 2013

Presentación del nº4 de la Revista poética Azharanía




El pasado 22 de junio fue la presentación del nº 4 (ya!) de la Revista de poesía Azharanía, que volvió a estar acompañada de tormenta. Relámpagos, truenos, lluvia de verano, poesía... y música. Agustín Martínez con su melódica introdujo cada uno de los poemas que se recitó en la Sala Pictograma (gracias, Ladis). Hasta Isabel Villagar se marco un aria de las que erizan la piel. Ahora ya pensando en el nº 5.




martes, 25 de junio de 2013

Tuya es la voz, el nuevo poemario de Amelia Díaz Benlliure





Portada del libro

II.- MI APROXIMACIÓN AL LIBRO
Al poco de conocer a Amelia, gracias a los milagros que a veces Internet regala, recibí la versión en PDF del poemario. No puedo precisar si fue antes o después de que ella supiera que la editorial Los libros de la frontera iba a publicarlo en su colección de poesía El Bardo actualmente dirigida por Amelia Romero. Recuerdo, eso sí, que desde su primera lectura tuve la impresión de que estaba ante un texto cuya esencia era la sinceridad más descarnada, a ratos casi brutal.
Como la autora anuncia en una breve y emocionante nota preliminar, el libro la invadió. Repito para que no pase desapercibido: el libro la invadió, la invadió… Todos sabemos lo que significa ser invadidos por algo o alguien, mas no siempre una invasión es una catástrofe. ¿No se dice a veces, estoy invadido por la felicidad? Cuando el escritor en general, y el poeta en particular, siente la ‘invasión’ de un libro en su interior, pierde su autonomía, se convierte en una especie de máquina transcriptora. Es decir, no tiene opción de no escribir, pues si se niega a hacerlo, todo el magma que arde en las entrañas, dañará o destruirá su interior. Precisamente a causa de esta necesidad irrenunciable, la sinceridad es nota esencial del resultado. Se trata de coherencia, pues ocultar, esconder, siquiera camuflar algo que se lleva dentro carece de sentido, desvirtuaría el texto.
También comprendí, al leer Tuya es la voz, que estaba ante una joya de la literatura pensada para decirse con la naturalidad con la que se habla, sin los engolamientos propios de los grandes discursos en que las palabras resuenan como truenos, pero no dicen nada, o casi nada, o tuercen su verdadero sentido.
Para que no se piense que me refiero a cosas extrañas, tomo prestada una reflexión de Manuel Rivas que se lee en su última novela, Las voces bajas:
«No sabemos bien lo que la literatura es, pero sí que detectamos la boca de la literatura. Tiene la forma de un rumor. De un murmullo. Puede ser escandalosa, incontinente, enigmática, malhablada, balbuciente. Yo conocí muy pronto esa boca. En aquel momento era, ni más ni menos, la boca de mi madre hablando sola»
Creo que no es casualidad que tanto Manuel Rivas como Amelia Díaz hayan usado la palabra voz, para ahormar el título de sus obras…
Voz: modo en que nuestro pensamiento cruza el aire para llegar a otro, a otros. Voz: arcilla inmaterial que funda la palabra como materia prima de la comunicación. Voz: palabra entrando a través de los oídos y anidando en el corazón. Voz: instrumento musical perfecto, según afirman quienes más saben.
En el caso de Amelia esta voz del título no es la suya —aunque esto se matizará más tarde—, sino la de su padre. No estoy descubro nada del libro pues en la nota preliminar, a la que me he referido, termina con estas palabras:
«Sin embargo, cuando terminé [el libro] sentí la necesidad de reflejar mi yo. Mi yo desde el otro lado del espejo mirando ya desde la vida, desde la esperanza, desde la reflexión, el tiempo pasado entre hospicios y hospitales, descubriendo que sí, que su voz se quedó. Que habita en mí»
III.- TEMA
Pero esa voz que, como acabo de señalar, se queda a habitar en la autora ¿qué dice? ¿De qué habla Tuya es al voz?
Somos, en buena parte, nuestra memoria. Cuando el individuo pierde su pasado en el olvido, deja de ser quien fue. Su organismo, su aspecto, su gesto se asemejarán a lo que sus allegados o conocidos recuerden, sin embargo no-será la persona que fue… Es más, probablemente no será. De esto sabe mucho esta época que nos ha tocado vivir, pues las enfermedades que afectan a los recuerdos se han extendido como una moderna plaga. Nadie, por desgracia, es ajeno a la posibilidad de padecerlas: da lo mismo que el sujeto haya sido catedrático, labrador o mendigo, intelectual, artesano o mecánico. Pues bien, lo mismo que sucede con el individuo, acontece con los grupos: familias, pueblos, ciudades, naciones… Si la especie humana no fuese social —es decir no viviera colectivamente—, quizá no sucedería de este modo. Pero así somos. Somos sociales y necesitamos de los otros para ser nosotros mismos, para crecer y para ayudar al crecimiento general.
Sucede a veces que la necesidad vital del individuo coincide con la del colectivo. Y ocurre el milagro de que el libro, partiendo de una experiencia autobiográfica, coincide con la necesidad del grupo. Esto ha sucedido con Tuya es la voz. Antonio Tello lo dice mejor en el prólogo:
«(…) En Tuya es la voz Amelia Díaz Benlliure cumple con estas premisas a partir de una historia particular que proyecta su verdad esencial sobre la comunidad. El libro (…) confronta la memoria, la realidad de la historia, con sus proyecciones especulares en un gesto desesperado contra el olvido que hace posible la impunidad»
Este es el meollo del libro: la memoria, mejor dicho, la urgente necesidad de que el olvido no la destruya, la imperante necesidad de seguir siendo nosotros mismos desde el recuerdo de lo que fuimos, y lo que fueron quienes nos precedieron, pues su olvido sería como cercenarnos nuestras raíces.
Habréis observado o sabréis que cuando alguien vive lejos de sus orígenes hay un tiempo complicado de adaptación. Por muy buenas que sean las condiciones del lugar donde haya ido, será extranjero: es decir, como una planta arrancada de la tierra. Pues bien, cuando arrancamos —o nos arrancan— el pasado, o sea el lugar del que venimos, sufrimos, perdemos las referencias, casi el equilibrio. Como las plantas, somos seres en busca de luz, pero como ellas también necesitamos de la tierra para crecer. Somos un proyecto encaminado hacia el futuro, es verdad, pero sin nuestra memoria, no existirá sendero por donde avanzar.
Por ello la literatura una vez y otra vuelve al recuerdo —personal y colectivo—, y realiza un perenne e infatigable ejercicio de memoria. Se trata de mantener atado junto al corazón, junto al presente, lo que nos explica, lo que debe ayudarnos a no olvidar. Se trata, además, de una medida preventiva que evite repetir errores.
Tuya es la voz es el ejercicio y la necesidad de una gran poeta, que primero es hija, de fijar para siempre recuerdos esenciales de la figura de su padre articulados en torno a dos momentos de la biografía paterna que se concretan en dos palabras: el hospicio donde se crió y el hospital donde murió. Dos palabras que llevan hacia el dolor, la desolación, la dificultad, el sufrimiento, pero que, al mismo tiempo, y como señala Amelia, comparten etimología con hospitalario, hospitalidad.
A veces convendría darle la vuelta a los significados de las palabras para ahondar en su esencia. Hablamos de un hospital, de un hospicio y nos invaden imágenes tristes o preocupantes… ¿Por qué no pensar que estos establecimientos sirven para intentar atemperar esa situación? ¿Qué sería de nosotros sin los hospitales? ¿Qué hubiera sido de tantos seres humanos sin los hospicios? ¿Qué sería la humanidad sin hospitalidad?
Cuenta Amelia en la nota previa que mientras esas dos palabras (hospicio, hospital) le rondaban, también recordó que su padre era muy hospitalario y acaso con las tres se podría explicar su vida. Dice la contraportada del libro:
Tuya es la voz es la poesía grito contra la desmemoria, contra el olvido pactado. Es un profundo anhelo de justicia que ordene el mundo bajo los parámetros de la felicidad y la belleza.
¿Pero es sólo esto, aunque esto sea tanto?
A mi modo de ver es algo más. O mejor dicho, es el rescate en plenitud de la memoria, a través de un ejercicio de asumirla en la propia esencia.
Está muy bien y es necesario, como vengo sosteniendo, evitar el olvido; pero esto se puede hacer de diferentes modos, y el que mejor garantiza el éxito es lograr que esos recuerdos pasen al circuito de nuestra existencia. Es decir, la memoria no es sólo archivo o museo o álbum fotográfico: la memoria es la forma de vivir, el modo en que los recuerdos logran pasar al caudal de nuestro tiempo.
Tuya es la voz no es sólo un catálogo de vivencias, de hitos fundamentales para la existencia de la autora y de su padre. Amelia se enfrenta a esos recuerdos con la misma naturalidad con la que nos enfrentamos a nuestra imagen en un espejo al levantarnos por la mañana. Ella no se limita a contar poéticamente tal o cual momento en el hospital o en el hospicio, sino que pregunta o se deja interpelar, se rebela, admite, llora, lamenta, desea, propone, proyecta. Por tanto también su voz, la de la poeta, aparece en este libro.
IV.- ALGUNOS DETALLES FORMALES
Esta actitud tiene su reflejo en la estructura del poemario.
En sus páginas impares leemos el asunto biográfico relacionado con el recuerdo de su padre. En las pares, la reacción que tal suceso está produciendo o produjo en Amelia. Es decir, entraña ese recuerdo, incorporándolo a su forma de ser.
Y como se trata de dos planos diferentes —aunque ambos repercutan en la misma persona—, el modo en que se manifiestan es distinto también: dos modos de escribir poesía, dentro del mismo estilo. Así, los poemas de las páginas pares son más breves y de un tono más íntimo aún, más misterioso, más reflexivo.
En general la poética de Amelia se caracteriza por poemas breves y rítmicos, como de inmediato capta el lector y por un lenguaje sobrio en la forma, pero brillante en la imagen. Como queda apuntado, la poeta afirma que, junto con la música, las matemáticas y la poesía comparten la capacidad para la abstracción. En su consecuencia, la poética de Amelia apuesta por la esencia, lo que le acerca a formas de abstracción. A ver si me explico. El asunto concreto del que parte el poema —o el poemario— al final es casi invisible, como el hilo de la cometa. Lo que importa es el modo en que vuela, no el hilo que la sujeta a su propietario; y sin embargo, sin ese hilo, el artefacto acabaría por desaparecer, quedando a merced de los vientos o de sus ausencias, perdido para siempre. Quizá exagere, pero acaso así se podría definir el modo en que escribe Amelia. Muchas veces el asunto queda casi invisible a la vista del lector que emprende vuelo en los versos, pero a poco que se reflexione, enseguida uno atisba nuevamente ese hilo que sujeta su vuelo.
Para Amelia el poema es un conjunto y todo tiene que estar a disposición del significado, no sólo la semántica de las palabras. En su consecuencia, también la tipografía ha de estar al servicio del poema. Como comprobamos cuantos leímos Manual para entender las distancias (su primer poemario individual), la tipografía es un elemento más del significado del poema. No se trata sólo de algo más o menos bello, sino que tiene que reforzar el contenido. Para ello distribuye los poemas en el espacio de la página como quien piensa la estructura de un escenario, elige el tamaño de las letras para anunciar su estado de indignación, usa la letra cursiva para resaltar que leemos su reflexiones más íntimas, tanto que a veces alcanzan el tono de la oración un tanto despechada con el creador.

Sin ciel/no, un libro de poemas de Marcelo Díaz






Comentario de José Manuel González de la Cuesta
El nuevo libro de Marcelo Díaz: “Sin cielo, sin cieno” es un poemario de altura, de gran madurez artística, que nos sitúa ante a un artista que se mantiene en el cenit de su carrera, ya larga, pero no por ello menos intensamente fructífera. Porque Marcelo Díaz es un renacentista del siglo XXI, no sólo por su manejo creativo en dos terrenos tan aparentemente distantes como la poesía y la escultura, sino por la vasta cultura que tiene puesta al servicio del arte y de la humanidad, en el convencimiento de que el hombre sólo se salvará cuando se reconozca a sí mismo como un sujeto extraordinario, para la bueno y para lo malo, esencial en el devenir de la vida.
“Sin cielo, sin cieno” recoge el espíritu de una manera de entender el arte, que tiene que ver con cierto expresionismo poético, al transmitirnos a través de los versos que surcan el libro, con una edición sumamente cuidada y original, sentimientos profundos que van más allá de la pura belleza formal y académica. Sus poemas son como paletadas de color poético, al igual que sus esculturas nos hablan de la vida desde la abstracción de la forma, porque es una manera más íntima y personal de transmitirnos las emociones y sentimientos que albergan en su interior. Hay una intención deliberada de esculpir palabras con una belleza que nos trastoca el alma, gracias a una poesía casi matérica, que cierra el círculo de Marcelo Díaz como artista en permanente simbiosis entre la forma escultórica y la forma poética, que nos hace recordar el espíritu informalista: abstracción, expresionismo, materia e inconformismo, de los grandes artista españoles de la segunda mitad del siglo pasado.
Pero “Sin cielo, sin cieno” no es un libro vacío, al modo parnasiano del arte por el arte. Esconde una fuerza espiritual reivindicativa del hombre frente a la codicia, la maldad, y la corrupción del poder. Alza la voz para decirnos que el ser humano tiene esperanza cuando se levanta como defensor de todo aquello: la bondad, la inteligencia, el valor, la justicia, el amor… que le ha hecho la criatura más fascinante de la creación. “La carne se hace verbo y es la vida” nos declama en un verso de uno de sus poemas; un aliento necesario para saber que la vida es un camino lo suficiente hermoso y breve, como para no dejarlo en manos de facinerosos cobardes, porque “llegas a la vida/y ya es ineludible la muerte”.


José Manuel González de la Cuesta
http://laescrituraesferica.blogspot.com.es/